Mi padrino cogió la grabadora del tamaño de un tomo de la encicliopedia Larousse, le dio a un botón rojo y me dijo: - A ver, ¡di algo!...y así fue cómo descubrí el aparato que me acompañaría durante tantos años en mi infancia. El verano siguiente mi padre me regaló una grabadora pequeñita y un micrófono de solapa con el que perseguía a todos los miembros de mi familia para conseguir una entrevista que quedase para la posteridad... ¡Y así fue! Todavía conservo el cassette que lleva escrito "Verano del 91" en el que se puede escuchar a mi abuelo, nuestras tardes alrededor de la piscina, o a mi hermana cantando la canción de la "hormiguita"...En definitiva, creo que siempre he tenido la necesidad de expresarme de alguna manera y creo que este espacio puede ser un buen lugar...¡Empezamos!:)