No sé si es que yo tengo una sensibilidad especial, pero lo cierto es que el olfato es uno de los sentidos que más estimulan mi memoria, mis recuerdos.
Es como si cada momento o situación de mi vida estuviese asociada con un olor. Casi todos los días voy por la calle pensando;"Ah! Me huele a los domingos de otoño en la finca, cuando cogíamos castañas y las asábamos en una plancha de metal agujereada", "Este olor me recuerda a las noches de verano en Portonovo"...
Pues bien, está sabido que no soy yo la única "Süskind" del mundo, y el marketing está empezando a sacar provecho de este sentido. El otro día en un evento que hicimos en Madrid vino una comercial de aromarketing, cuando llegué a casa me puse a ojear su web y la verdad es que aluciné con la cantidad de fragancias que tienen.
Lo cierto es que con la multitud de estímulos que recibimos constantemente del exterior, el olor puede ser una estrategia eficaz para conseguir lo que cada vez resulta más complicado para los anunciantes: captar la atención. Y en mi caso es real; hay una tienda en Gràcia, al lado de mi casa que no tiene ningún rótulo luminoso, ni la música a toda pastilla, ni ningún elemento en el exterior que haga que te percates de que esa tienda existe...Eso sí, tiene un olor tan especial que hace que cada vez que pase por delante me gire...

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